02
Ago
14

Y es verdad soy un otacú, pero que le voy a hacer…

…uno no es lo que tiene, sino lo que puede ser.”

Hace ya casi 3 años me tomé 20 minutos de mi vida para escribir un artículo pequeño sobre el fandom animanga mexicano. Está en mi blog si quieren buscarlo pero en él hablaba en esa cosa que se habían convertido los “otakus” mexicanos, en seres paranoicos que se creen atacados y acorralados por todo y que intentan volver su vida en una “lucha social” innecesaria, buscando un respeto que nunca les fue arrebatado y en constante guerra con todos los que no piensan como ellos.

El término otacú sigue siendo utilizado. Ahora, no voy a decir que INVENTE EL TÉRMINO o cosas así, en el ensayo ese que hice incluso toque brevemente el tema de como el lenguaje está en constante cambio y tiene algo de subjetivismo, sobre todo cuando se habla de etiquetas. Lo que sí voy a decir es que otacú sigue siendo un término con tintes peyorativos. Gente lo vio en algún lugar utilizado para insultar o hacer menos a ciertos fans del anime y entonces ellos lo tomaron para insultar lo que ELLOS pensaban que era lo peor del fandom.

En este miniensayito hecho rápido solo voy a rememorar un poco y mientras me tomo un juguito de uva y me cómo unas barritas de piña quiero llevarlos por ese camino mágico que la palabra “otacú” ha tenido en esos tres años, un camino lleno de elitismo, corporativismo y uno que otro ismo por ahí.

Cómo dije al principio, otacú es una persona paranoica que piensa que la sociedad, los haters y los trolls lo atacan porque le gusta ver caricaturas japonesas. No puede concebir un mundo donde su afición o sus acciones puedan ser criticadas bajo ningún otro motivo que solamente por joderlo a él, por ir en contra de él por su afición. Un otacú NO era un fan de anime que no sabe de anime, un poser, NO era un mal cosplayer ni un mal dibujante. Un otacú NO era definido por cómo hablaba, actúa, que series veía o si se llevaba nekomimi a una convención y en vez de camisa usaba una malla negra toda rara y se le veían los pezones. Pero las cosas cambian.

Es algo curioso, la verdad, y de hecho un poquito fascinante. Es como un microcosmo de evolución de lenguaje. Cómo dije unos párrafos arriba, otacú tiene tintes peyorativos. No quiero decir que era un insulto directamente pero pues, algo parecido. Pero al no ser algo definido y ser usado en lugares donde su definición no podía ser bien explicada el foco se pasó a lo malo, a lo insultante. La gente empezó a usar otacú para cualquier “otaku” o “actividad otaku” que les cayera mal.

Y digo, sería lindo que entonces otacú se hubiera vuelto esa cosa que se utiliza para definir a esos dudes super creepies y raros que nomás se la pasan arruinando la diversión de todos los demás, esa gente que toca cosplayers o no entiende que no es bienvenido o solo busca la atención en eventos populares. Digo, no hubiera estado tan mal que se hubiera vuelto otra forma de apuntar esos vicios que tiene el fandom en general. Y en cierta medida pasó, pero lo común fue que se volviera una forma de elitismo entre otakus.

Lo cual es muy gracioso, si lo piensan. El término otacú empezó a ser usado por lo que yo describí cuando usé otacú. Gente que quería dividir a su grupito que piensa como ellos, a esos “salvadores del fandom” o salvadores de la industria” con toda la demás calaña. Y lo chistoso es que muchos de ellos querían tener su pastel Y ADEMÁS querían comérselo (a veces literalmente, hay gente muy robustita en el fandom). Querían llamar otacús a gente, dividir al fandom en clases, criticar groseramente y asqueados pero al mismo tiempo querían que esos insultados y criticados los apoyaran y se convirtieran a su causa. Una elite no funciona sin sus plebeyos, y perdón por llevar la metáfora a territorio tan feudalista pero así es el asunto.

Hasta en perras hay razas, diría el dicho popular.

Cuando vivía en Vallarta vi como dos grupos otakus se desintegraban a pesar de tener gente y recursos para volverse algo cool por mentalidades muy similares. No voy a decir que esto mismo va a pasar porque ahora las cosas son demasiado grandes para que TODA la gente pierda interés y se disperse. Pero es interesante ver como el término otacú ha ingresado a las grandes ligas, cómo se ha convertido en otra bandera en el estandarte “o con nosotros o contra nosotros”.

Porque hey, seamos honestos. Al final traigas películas, hagas fanworks o bajes anime en bolsita, todos son una bola de nerds que les gustan las caricaturas.

Una bola de otacús.


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