Archivo para 6 febrero 2012

06
Feb
12

Tarde de la Moda Viviente.

Había sido la juntada Lolita más exitosa que habíamos tenido desde que la gran República Loli había sido creada por vez primera en el 2007. Nadie se había ido enojada, nadie se había peleado, nadie había llevado un conjunto totalmente horrible (Aunque claro, varias se habían acercado demasiado a causar dolor visual). Más de veinte lolitas en un local, bebiendo té y comiendo pastel, hablando de la vida loli. Los novios estaban sentados en una mesa aparte, hablando de lo que sea que los novios de Lolitas hablen. Parecía perfecto, uno de esos sueños de los que nunca querrías despertar.

El café en el que siempre nos juntamos, el “Memory“, es un lugar acogedor y con muy buenos pastelillos. Tiene un toque de refinación retro que lo convierte en uno de los mejores lugares para que las lolitas pasen una tarde cómoda comiendo pastelillos, macarón y demás confecciones dulces que nos encantan. Hay un pasillo algo angosto de la entrada hasta el centro del local donde las mesas están. Me imagino que no es algo bueno a la hora de las inspecciones de seguridad, pero si no fuera por eso, no sé que sería de nosotras ahora.

  Eran aproximadamente las cuatro y media cuando sucedió. Recuerdo eso bien, porque fue cuando la conversación se torno a criticar a las lolitas que no habían asistido a la juntada. La catástrofe llega puntualmente a las cuatro y media. Si todavía tuviera mi libreta moleskin, escribiría eso en mis fragmentos de poesía.

  En el momento que sucedió, la conversación estaba apenas entrando en la nueva compra que había realizado la querida Momo-chan, una classic lolita algo competente en su área de conocimiento, que crea cosas desastrosas cuando intenta salirse de su área de comodidad. Arquitecta, si mal no recuerdo. Subió unas fotos a su Facebook de un conjunto híbrido de cosas que acababa de recibir. Se llego a laa conclusión de que era algo que una Shiro lolita haría para burlarse de una Casual lolita influenciada por el gótico que acaba de comprar su primer atuendo. Me preguntó que será de ella.

  Una chica nueva había salido a la calle. Probablemente a fumar. No podíamos creer la desfachatez y el descaro de hacer algo así, en una juntada loli como la nuestra. Estabamos a punto de llegar a un consenso de si era necesario llamarle la atención o si era mejor solamente no invitarla más, cuando pasó. Escuchamos un grito. Las lolitas no deben gritar, así que sabíamos que era algo grave. Las más cercanas a la puerta salieron a dar un vistazo.

  La situación se torno pesada, más que aquella vez que Kuro-chan le dijo a Cosette que estaba gorda. Nadie dijo nada, todas las que nos quedamos dentro nos volteamos a ver las unas a las otras, preocupadas. ¿Otro intento de suicido a media juntada? Bajé la mirada para evitar ver a las demás, y me quede viendo fijamente mis zapatos. Unos baby janes que me acababan de llegar el día anterior. Todavía no los presumía. Y nunca pude hacerlo.

  Uno de los muchachos que habían salido entro pálido. Murmuró algo de que se había desmayado, y que parecía haber sido atacada recientemente. Mi sangre se heló. Esto me recordaba a la vez que un señor ebrio había atacado a una loli en el 2008. Le había roto una falda Angelic Pretty preciosísima, azul con rayas, si mal no recuerdo.

  Las lolitas que nos habíamos quedado dentro fuimos saliendo, movidas por la curiosidad. Yo fui de las últimas en salir, intentando aparentar que no cabía el miedo en mi, solo una pura y templada curiosidad y preocupación por una de mis semejantes.

  La joven estaba apoyada contra la pared. Se veía pálida, terriblemente mal. Más mal que su conjunto (¡Tenía un headdress, por el amor de Dios!).Había varias chicas ayudándole, intentando que guardara la compostura. Murmuros. Una lindura de chica, Kanon, sacó su celular, pero pronto lo volvió a guardar. No había señal.

  La chica no decía mucho. Parecía en shock. Solo repetía que había salido a fumar (¡Aja!) y que alguien la había atacado por la espalda. Una chica a la que solo conozco como Cutey me toco el hombre, una cara de horror en su cara.

“¿Ella siempre tuvo esos goggles?”

  Volteé rápidamente, y tenía razón, encima de su cabeza pero debajo de su headdress, la chica tenía unos goggles. Cuero café, con partes metálicas. Puse atención en su ropa. Parecía estar cambiando de color, volviéndose más oscuro.

  Estaba llegando a la puerta, cuando un grupo de personas usando monóculos, traje y sombreros de copa doblaron la esquina del café y se pararon frente a nosotros. Algunos tenían llaves, tuercas, pedazos mecánicos en su vestimenta. Algunos tenían suciedad de grasa. Pero lo más horrible, es que en algunos, la ropa todavía no estaba totalmente cambiada. Todavía podías ver uniformes o ropa casual cambiando, bigotes surgiendo de hombres rasurados y dando vueltas en el aire.

  Las lolitas estábamos petrificadas. Cuando se abalanzaron sobre nosotras, no tuvimos oportunidad. Fue un milagro que varias pudiéramos reaccionar a tiempo y volver a entrar al café.

  La mayoría de las que se quedaron afuera cuando pusimos el seguro a la segunda puerta al final del corredor angosto (La primera había sido imposible cerrarla, no de los infectados había logrado llegar a ella cuando Cutey estaba intentando cerrarla. Pobre mujer. Hacía unos moños lindísimos) eran nuevas o poco conocedoras. Entre todas ellas, probablemente podía contar su brand con los dedos de mis manos.

   Quedabamos 9 lolitas, dos de los novios de lolitas y un mesero dentro del local. Solo una pareja completa quedaba. La novia de uno de ellos era Cutey. Una de las chicas comento que el mesero parecía Dandy. Estuve a punto de reclamarle que un mesero no es para nada un Dandy, pero me termine callando. El fin del mundo no es el mejor momento para discutir por estilos tan inconsecuentes como ese.

 El dueño del local y un empleado solo sabían que había una muchedumbre violenta fuera, así que intentaron salir por la puerta trasera e ir por ayuda. Todavía no han vuelto. No creo que lo hagan.

  No sabemos como sucedió, y todavía ahora no sé con seguridad como es que uno puede infectarse. Una chica dijo que iba ir al baño a vomitar. No sabíamos si por los nervios o porque era su ritual después de cada comida. Cuando salió del baño, paso de ser una Alice Lolita con un vestido azul claro monísimo, a una mecánica con traje café y un gran reloj de bolsillo colgándole del cuello. Se abalanzó sobre Wendorf-chan, y su novio y otra lolita cuyo nombre no logro recordar, intentaron ayudarla. Mordió a ambos. Después, de un brinco, se paro enfrente de la puerta y la abrió.

  El grupo no se había ido, es más, parecía haber aumentado. Recordé a las personas que dejamos afuera, y pensé que era lo más probable. Guantes de cuero agarraron a varias de las lolitas. Ulises vio a su novia, Cutey, y en un arrebato de enojo volco la mesa, impidiendo su avance por un momento. Agarro una silla, y comenzó a golpear a las ex – lolitas.

  Yo y una muchacha llamada María nos encerramos en la bodega. Las únicas que logramos escapar. Y ahora María esta en el suelo, un charco de sangre mojando su conjunto de Innocent World. Un reloj rompió la pequeña ventana en la puerta de metal de la bodega, dándome de lleno en la frente. María recogió el reloj. Eso fue suficiente, todo lo que se necesitaba. La vi cambiar frente a mi. Una membrana de vidrio comenzó a cubrir su ojo izquierdo. Agarre un martillo que estaba tirado en el suelo, e intentando no salpicar mi conjunto, he terminado su sufrimiento.

  La herida de mi frente esta abierta, y sangre cubre mi cara. No hay servilletas o trapos aquí atrás y no me atrevo a tocar la ropa de María. Pensé en arrancar un poco de tela de mi falda para cubrirme la herida, pero rápidamente descarté esa idea.

  Soy la única que queda. Me asomé por la pequeña ventana rota de la puerta, y los vi. Sentados, comiéndose los pastelillos y tomando el té. Té y café. Úlises me miró, y me hizo un saludo quitándose el sombrero.

  No sé si me transformare pronto. Pero ya no tengo miedo. Ya no.

Tal vez el Steampunk no sea tan malo.