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ago
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Disertación Filosófica

Otro trabajo final, ahora de Filosofía Medieval. Este me gusto mas que el anterior. Ademas, nadie lee estas cosas, así que probablemente podría poner algunos párrafos en medio sobre penes o algo así y nadie se daría cuenta. Ja.

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Tema: La religión Cristiana ha sido permeada por una moral y ética eudemonista. Muchos grandes pensadores de la Iglesia, incluyendo a gente como San Agustín y Santo Tomas de Aquino. El propósito del ser humano es lo que le traiga la felicidad, lo que le de una armonía de la persona. Pero no cualquier placer o felicidad entra dentro de esta categoría, sino que se busca la felicidad mas perfecta, la cual se encuentra en Dios. Así, la ética de los hombres es un acercamiento a Dios.

Primero, hay que entender que significa una ética eudemonista, pues aunque muchos piensen de esta manera, pueden tener ligeros cambios en su forma. San Agustín utilizaba las máximas que decían que se debía amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Así, la felicidad es simplemente amar a Dios y a los demás. El mal es una privación de ese amor divino.

Santo Tomas, en cambio, tiene una eudemonística mas Aristotélica. El pone la capacidad racional humana encima de los apetitos del cuerpo. Pero donde el gran filósofo decía que la verdadera felicidad se encontraba en la vida contemplativa, es decir, en la vida para la filosofía, Santo Tomas no se detiene e incluso continua. El dice que la vida del filósofo si es una felicidad, pero no es la felicidad mas grande que hay; es, pues, una felicidad imperfecta. Aristóteles no conoció al Dios cristiano, dijo Santo Tomas, el cual es la perfección eterna. La felicidad perfecta, dice el buey mudo, no se puede encontrar en este mundo, sino en el siguiente. Por lo tanto, la verdadera felicidad es hacer los mandamientos de Dios y estar en su gracia.

Ahora podemos ver cual es el fin de los cristianos. Se debe seguir lo que dice Dios, buscar la felicidad eterna en Él. Pero esto, me parece, es demasiado simplista. Boecio dice que lo que tiene un fin bueno es bueno, y lo que tiene un fin malo es malo. Y aquí podemos ver como van asomando sus cabezas los problemas de una ética así. ¿Verdaderamente todo lo que tiene un final bueno, hace una acción moralmente buena? ¿Si yo ayudo a alguien, no importa que haya afectado y atacado a varios otros? ¿Si algo se presta a confusión, que se debe hacer?

Además, este tipo de filosofías puede llevar a problemas que tal vez no se le vinieron a la mente o no eran de importancia para los pensadores. Tal vez para Santo Tomas de Aquino no era muy importante el cuerpo, pero su ética trae los problemas que vienen incluidos en un pensamiento dualista. Al importar solamente el alma inmortal, puesto que la felicidad en la tierra es solo una felicidad imperfecta, y la verdadera felicidad solo se consigue después de la muerte, el cuerpo pasa a segundo plano. ¿No una irrespetuosidad hacia cualquier cosa que Dios nos halla dado es una falta de respeto hacia el divino?

Otro problema es que la gente podía enfocarse tanto en solamente recibir la gracia de Dios, que incluso podían dejar a un lado otras acciones, simplemente intentando acercarse a Dios. Muchas corrientes herejes surgieron por estas cosas, incluyendo monjes que se dedicaban solamente a rezar, los mendicantes extremos, los ayunadores extremos, los auto flageladores y demás sadistas.

Y es que, con el pensamiento de esa época cambiando rápidamente, saber que era acercarse a Dios y que cosa era un pecado mortal tenía una línea divisora muy débil. ¿Qué era bueno y que era malo? Claro, había corrientes heréticas que si se despegaban demasiado de las enseñanzas esenciales, pero varias otras estaban paradas justo en la línea.

No digo que un ética eudemonista este mal, dentro del contexto católico, sino que hay que dejar más cosas en claro de lo que originalmente se plantearon los pensadores. Lo que planeo hacer en lo que queda de esta disertación es aclarar puntos y trabajar con otros pensadores e ideas para mostrar que hay mucho mas en la moral que simplemente un buen fin que acerque tu alma inmortal a Dios.

“Mente sana en cuerpo sano”, lema griego por excelencia. Los grandes pensadores de la antigüedad lo sabían y lo practicaban. ¿Cómo puede una persona ser virtuosa si no lo es con respecto a el cuerpo?

Santo Tomas de Aquino, de cierta manera, al trabajar basándose en Aristóteles, da argumentos para defender la importancia del cuerpo. Y es que Aristóteles introdujo el elemento del justo medio, una cosa que impide los excesos en cualquier aspecto de la vida humana. Y aunque el Doctor de la Iglesia da su enfoque a la metafísica, el justo medio ayuda a tener una vida moderada en todos los aspectos, incluso en lo terrenal.

¿Y ya que estamos hablando del termino medio en la ética eudemonista, como aplica esto con el fervor cristiano? Santo Tomas explico varios comportamientos que parecen excesivas dentro del termino medio, como la castidad. Claro, amar a Dios nunca puede ser excesivo, porque Él es la perfección y querer la perfección y felicidad mayor no puede ser malo.

El pensamiento moral cristiano a veces puede quedar muy abierto, como ya he mencionado antes. Y aunque Maquiavelo con su ética del fin justifica los medios fue 200 años después de la muerte de Santo Tomas, los problemas de ese tipo de pensamiento eran igual de importantes que en la época del pensador cristiano.  La respuesta a ese tipo de problemas se encuentra en Duns Escoto. Este pensador también decía que la felicidad se encontraba en Dios, y que los seres humanos debían enfocarse en buscar su felicidad. Pero él no dejaba esto ahí, él expandió ese pensamiento, e introdujo la voluntad.

Un fin bueno puede tener motivo malo. Alguien puede ayudar a los otros para conseguir fama. Además, dice Duns, no solo existen los actos buenos o malos, también existen los indiferentes. Una acción puede tener un fin bueno, pero pudo haber surgido sin verdaderamente pensarlo, como una persona que da limosna simplemente porque sí.

Así, el fin no es lo único que define la moralidad de las acciones. Alguien debe hacerlo libremente, porque quiere hacer el bien y no tener otras razones ocultas que no estén dentro de lo “bueno”. Así, no es simplemente una acción o su resultado, sino todo el conjunto orgánico de decisiones, acciones y consecuencias lo que define lo moral.


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