13
Jul
10

Procrastinacion II: Electric Boogaloo

Este es mi ensayo de Procrastinacion, hecho de nuevo para que no me reprobaran. Esta mas bueno que el anterior, creo, pero no esta ni tan entretenido ni tan metatextual. Escribi como trece paginas, y despues lo recorte a ocho quitandole paja.

Ensayo

¿Por qué procrastino?

Siempre sucede. Tengo tarea, y procrastino. No importa que sea lo que tenga que hacer, el resultado siempre es el mismo. Lo que sí parece importar, es que entre más tenga y más importe,  mas cosas estúpidas me pongo a hacer antes de empezarlas. Eso sí, siempre que comienzo una tarea, la termino. Si no entrego muchas tareas, es por mi falta de memoria. Pero me descarrilo. El punto es, que siempre hay algo que me logra entretener.

Primero, hay que entender esto. Yo soy una persona muy floja. Si debo hacer algo, me quejare. Y créanme, soy muy hábil quejándome. Así, no sorprende tanto el hecho de que las cosas importantes y necesarias siempre las deje para el último momento, dejándome como un manojo de nervios y entregándole el mínimo esfuerzo requerido para lograr mi meta (A veces fallando horriblemente y ni siquiera logrando eso). Una persona con la misma cantidad de flojera, pero nada de dedicación, ni siquiera se molestaría en hacer las cosas cuando ya es tarde. Así que me gusta pensar que al menos tengo esa característica que me redime y salva en ocasiones.

Si puedo pasarme la tarde haciendo nada, me la paso de esa manera. Si debo hacer algo esa misma tarde, aun así me la paso sin hacerlo. La pereza me envuelve, y casi siempre lo recibo con gusto, aunque muchas veces debería de ignorarlo. Para mí, es como un amigo al que simplemente no le puedes decir que no. Es un hábito que me he formado. Uno muy malo, forjado a base de repetición tras repetición.

¿Pero, porque empezó? ¿Y porque es tan difícil dejarlo? ¿Porque soy así? Espero poder contestar algunas preguntas, pero no me hago ilusiones. No creo tener un acceso abierto y fácil para mi psique. Y dudo que en verdad quiera saber que hay ahí dentro. Pero un análisis concienzudo de mis acciones puede tener cierto aspecto benéfico.

Diferentes Formas de Hacer Nada

Cualquier podría pensar que hacer nada siempre es lo mismo. Es más, yo, hasta hace un mes, hubiera concordado con eso. El acto de hacer nada es eso, hacer nada. Ver tele, andar en el internet, y demás otras cosas, mientras no ayuden en nada y no tengan algún verdadero impacto en nuestras vidas, mientras simplemente sean utilizadas para llegar del punto “A” al “B” en la línea temporal, esas acciones son lo mismo. Eso pensaba. Jerome K, que en su libro “Idle Thoughts of an Idle Fellow” me demostró con una prosa maravillosa que eso no es cierto.

Como Jerome dice, un hacer nada, cuando no se tiene nada que hacer, es aburrido. Aquí no hay mucha decisión de nuestra parte, de hecho, es una falta de acción. No buscamos hacer algo, simplemente nos conformamos con nuestro estado actual y lo dejamos ser. Pero el ocio cuando se tiene otras cosas que es hacer, ese es el ocio mas delicioso que puede haber.

“Idleness, like kisses, to be sweet must be stolen.”

En la procrastinación hay una verdadera fuerza de voluntad de parte del procrastinador, si lo vemos de cierta manera. Hay algo que lo llama, esa persona tiene una obligación, algo importante que hacer. Pero él decide no hacerlo.

Así, ver un programa en la televisión cuando tienes que hacer el aseo puede resultar mucho más satisfactorio. Un momento recostado en la cama cuando tienes todo un día de ajetreo por delante es una bendición de los Dioses. Y una discusión, sinceramente estúpida, sobre Batman, puede verse mucho mas atractiva e interesante cuando deberia estar haciendo trabajos finales.

No confundamos esta decisión de no hacer con una rebeldía y con problemas de la autoridad. La persona en la procrastinación no hace esto para confrontarse con gente. Aplazar algo para ignorar una orden como confrontación, me parece, no es mi tipo de procrastinarían. El verdadero procrastinador pospone lo que debe hacer, poniendo nimiedades y tonterías como algo más merecedoras de su atención.

Otra cosa con la que no debemos confundir la procrastinación, es la decisión consciente de simplemente no hacer las cosas. Si por flojera yo decido no hacer las cosas, eso no es procrastinación. Eso es valemadrismo.

Ya tenemos una idea más exacta de que es la procrastinación. Es, de alguna manera, ocio. Pero no cualquier ocio. No es cualquier inacción o acción sin importancia. No es olvidarte por completo que tenías que hacer algo hasta que falten menos de cinco minutos. La verdadera procrastinación es una decisión.

There are plenty of lazy people and plenty of slow-coaches, but a genuine idler is a rarity. He is not a man who slouches about with his hands in his pockets. On the contrary, his most startling characteristic is that he is always intensely busy.”2

Y no cualquier decisión. No cualquier anteponer una acción con otra menos importante. Por ejemplo, no hacer la tarea y en vez de eso mudarte de casa no cuenta como una verdadera procrastinación. La cosa que se termina haciendo debe ser menos importante que la cosa que se pospone. Es más, me atrevo a decir que la cosa que se termina haciendo debe casi carecer de valor.

¿Pero por qué sucede esto? A continuación, analizare varias teorías de la procrastinación y, con respecto a lo que yo siento, diré porque o porque no creo que son válidas.

Ansía

Esta categoría tiene varias razones de ser, pero al final todas se resumen en que una ansiedad invade al individuo, que hace que posponga algo. Tal vez sea un nerviosismo de que en esa cosa que pospones te va a ir mal. Tal vez sea otra cosa. Pero entre mas fácilmente se estresa la gente, más fácil es que pospongan algo, según esta teoría.

¿Me estreso fácilmente? Sí. No lo muestro, pero si. Tengo estrés, y procrastino, pero eso no significa necesariamente que uno sea la causa del otro.

¿Si de verdad fuera el estrés, las ansias las que hacen que posponga las cosas, entonces porque eso aumenta más el estrés? Digo, si puedo entender que el miedo a algo haga que no quieras hacerlo. Como una inyección o pasar al frente del salón para leer tu trabajo, entre más tiempo haya entre el presente y el momento en que tengas hacerlo, mejor.

Esta manera de ser me parece contraproducente. No que la procrastinación en si sea muy productiva que digamos, pero si estas intentando huir del estrés, hacer cosas como esa es lo peor que podrías hacer. Al tener menos tiempo para terminar tus actividades, el estrés va en aumento, y entre mas estrés, mas procrastinación. Se crea un circulo vicioso que solo se rompe por desesperación o con mucha fuerza de voluntad.

¿Esta teoría podría tener validez, en lo que a mí respecta? Claro que sí. Si algo se acerca de mí, es que no tomo las mejores decisiones. No me parecería nada raro que yo intentara huir de un obstáculo para simplemente quedar mas atrapado en el. Suena como algo muy de mi estilo

Apatía

Ya he dicho que soy un ocioso. Si no lo fuera, no estaría haciendo esto ahora mismo, y estaría disfrutando de mi día. Pero claramente, mi personalidad, y mis defectos, no solamente se reducen a ocioso procrastinador que se estresa fácilmente. Hay muchas otras cosas, y algunas de esas cosas podrían ser parte de mi actitud procrastinadora.

Aquí entra la apatía.

Pocas cosas me importan verdaderamente. La gente me dice que soy frío, o distante. Y es cierto. No me esfuerzo por relacionarme con las cosas. Si algo pasa, pasa. Y si no pasa, pues que será.

Sé que esta actitud no es buena en ningún área de mi vida. Pero ya llevo rato así, y ahora aunque quiera no puedo relacionarme con cosas, y sigue sin importarme verdaderamente la mayoría de lo que me rodea.

¿Podría ser esta una de las razones de mi procrastinarían? Yo diré que no. Porque entre esas cosas que no me importan, no se encuentra mi desempeño académico. De verdad me siento mal cuando entrego algo que se que pude haber hecho muchísimo mejor si le hubiera dado algo de tiempo.

Suena cursi, y cliché, y lo que quieran, pero es verdad. Mi procrastinación se está metiendo con cosas que de verdad me importan, y por eso me molesta. Si no me importara, pues simplemente no haría nada.

Búsqueda de Emoción

Falta hora y media para entregar un ensayo final. Todavía me quedan diez páginas de la lectura requerida para hacer este trabajo. Videos en la computadora, comida a un costado. Cinco páginas relacionando la Poesía de Aristóteles con la de Platón están esperando a salir como un geiser del contacto entre mis dedos y el teclado.

La adrenalina, esa fuerza que te invade cuando peligras. E incluso en riesgos pequeños como tareas sin hacer o trabajos para la escuela también te llega. Hay gente que trabaja maravillosamente bajo presión.

¿Es la procrastinación una búsqueda de esta excitación tan tonta? En mi caso, pienso que no. Si, trabajo bien bajo presión. Pero no porque la presión me haga trabajar mejor, sino porque yo puedo trabajar bien aunque solo tenga poco tiempo. Como ya he dicho, yo y el estrés no nos llevamos bien. Si logro hacer un buen trabajo bajo estas circunstancias es más porque tengo una habilidad de llenar con paja páginas y paginas de trabajo y porque no dejo que me consuma la desesperación completamente.

Maldita seas, procrastinación

Hay gente que dice que el ocio es la tierra fértil de donde surge la filosofía. A mí me encanta la filosofía. Soy ocioso. Me debería ir de maravilla en este curso. Pero no es así. La flojera, la procrastinación, todos esos defectos están siendo unos verdaderos dolores y constantes molestias durante estos semestres. Hago las tareas necesarias para poder pasar, y les doy el mínimo de tiempo posible a mis trabajos

Siempre pienso que esta vez sí voy a ser diferente. Es como el fanatismo futbolero con México, cada nuevo semestre, cada nuevo mes pienso que esta vez sí lo voy a logar. Al mejor estilo de canciones ochenteras, “hoy voy a cambiar”. Y siempre me da demasiado flojera de verdad hacer un cambio. Si la mayoría de la gente no cambia sus defectos, estoy casi seguro de que la mayoría de las veces es por flojera.

Y no solo en el campo escolar esto me afecta. A mí me encanta escribir. En secundaria escribía incluso cuando no debería estar escribiendo. Y ahora, nada. Cuando me siento a escribir, me pongo a hacer tonterías.

Mi procrastinación es tal, que ya ni algunos de mis pasatiempos hago. Antes jugaba un juego en línea. Ahora me da flojera hacer incluso hacer algo así, y estoy casi seguro que el grupo en el que estaba ya me saco. Y ya van dos proyectos sinceramente muy interesantes con gente en internet que dejo por flojera. La lista sigue y sigue. Mi flojera y mi procrastinación están conquistando incluso mi ocio, mi tiempo libre. Ya todo parece una carga que quiero dejar para otro momento.

Conclusión

Este ensayo son cosas que ya sabía desde hace mucho. ¿Me sirvió? Claro que sí. Un análisis de mis acciones nunca está de más. Ya muchas veces he estado en un punto parecido a este. Frente a frente con la procrastinación. Convenciéndome de que si sigo así, algún día pasara algo de lo cual me arrepentiré ¿Finalmente tomare ese último paso?

Probablemente no.

Pero al menos espero no reprobar literatura.

Bibliografia

Esto es todo lo que leí del tema. No todo me sirvió, y algunas me sirvieron más que otras, pero aun así lo pongo todo.

-Jerome K. “Idle Thoughts of an Idle Follow”

http://www.gutenberg.org/etext/849

-Michel de Montaigne. “De la Ociosidad”

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01372719700248615644802/index.htm

-Bill Nye. “Bill Nye and Boomerang”

http://www.archive.org/details/billnyeboomerang00nyebuoft

-John Kennedy Toole. “La conjura de los necios”. Editorial Anagrama. España, 2009.

http://www.procrastinus.com/

http://www.paulgraham.com/procrastination.html


1 Response to “Procrastinacion II: Electric Boogaloo”


  1. 1 netOrX
    26 julio, 2010 en 9:24 pm

    El arte de procrastinar no es para cualquiera.
    Es dura la actitud de procrastinar.

    Postergar de manera sistematica tareas a realizar…

    La procrastinación se manifiesta como PESIMA gestión del tiempo. El procrastinador suele sobrestimar el tiempo que le queda para realizar una tarea, o bien, subestimar el tiempo necesario -según sus recursos propios- para realizarla. Éstos son solamente un par de los muchos autoengaños en los que el procrastinador incurre. Así pues, la excesiva autoconfianza se vuelve peligrosa (pero divertida). Lo mismo que una falsa sensación de autocontrol y seguridad.

    En ese momento aparece en escena otro autoengaño, y es el aquél de “Solo bajo presión trabajo bien”. Lógicamente, porque realmente no hay otra opción en ese punto. Lo que en mi vida es lo mismo y ha venido a tomar valor, eso que llamo “Consuelo de tarugos”.


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